Otro elemento del sistema defensivo
del Real felipe lo constituye el Caballero de los Doce Cañones que,
al igual que los torreones, tenía la misión de convertirse en un
fuerte inexpugnable en caso de ser tomada la fortaleza por las fuerzas
atacantes y continuar la lucha, contra-atacando a los invasores. En la nomenclatura
de los antiguos fuertes se consideraba como Caballero a toda construcción
que sobrepasara la altura de las murallas exteriores.
El caballero está situado en la parte alta de la Casa del Gobernador,
óbviamente para su defensa. Su nombre proviene de la disposición del
armamento principal, constituído
por doce cañones que apuntaban hacia los cuatro lados; adicionalmente contaba
con tres líneas de retirada, cada una con cañones
apuntando contra los posibles invasores que tras haber sorteado el fuego
de los defensores hubieran tenido que pasar en fila india por dos estrechos
pasos para poder llegar a la plataforma principal (demás está decir
que hubiera sido una carnicería).


Primera y segunda línea defensiva en el Caballero de los Doce Cañones, mostrando las troneras por donde asomaban los cañones de la defensa; si se lograban superar todavía quedaba la tercera (abajo) que era aún más difícil de vencer.
